quinta-feira, 26 de agosto de 2010
Paráfrasis donjuanina
La situación es clara y relativamente simple. Los obstáculos son cuatro. El primero es cada uno de nosotros aquí presentes, hasta que cada uno no consiga sacarse un poco el sí mismo de encima no podemos ir ni a la esquina. Para los que quieren quedarse acá todo bien, cada uno sabe los motivos de su decisión personal y yo no quiero convencer de nada a nadie. Hablándoles entonces apenas a los que finalmente decidan venir, o que les interese, decía que para largarnos y partir tenemos que bajar nuestra concentración en nosotros mismos de manera importante. No hablo de entrar en el Nirvana universal, pero por lo menos darnos menos importancia. Considerarnos, cada uno, uno más. Incluso para nosotros mismos. Ya cuando estemos en camino y pasen las horas nos va a dar miedo, que es el segundo obstáculo. Miedo de morir, un poco, pensando también en los otros, en los que nos importan. Miedo del sufrimiento. Miedo de hacer sufrir. Si superamos el miedo, o negociamos de alguna manera con él, el camino se hace más fácil y vamos a comenzar a tener conciencia del camino recorrido. Ya vamos a estar en zonas más altas, vamos a tener más visión. Es el tercer obstáculo. Hasta que no paremos de disfrutar la maravillosa claridad con que veremos y recordaremos el camino recorrido, nuestra inédita capacidad de análisis y empatía, no volveremos a concentrarnos para seguir avanzando. Si conseguimos ponernos serios, reagruparnos, y volver a seguir camino, habremos superado todos los obstáculos superables. El cuarto obstáculo es la muerte y esa más tarde o más temprano nos va a superar, a cada uno de los que venga, a donde quiera que hayamos decidido dirigir nuestros pasos.
segunda-feira, 16 de agosto de 2010
Una mujer no piensa así
-Ella entra por el pasillo de la cocina secándose las manos con un paño. Dice algo así como que Jonas llamó de la escuela pidiendo permiso para ir a la casa de un amigo después de la salida. La madre del amigo los lleva directamente de la escuela. Luego deben buscarlo, antes de las cena. Es en algún lugar cerca de Mayfair View. El tono de ella es informativo, profesional.
-Cómo se llama ella?
-Tiene un nombre con un toque masculino. Carla, se llama Carla. Es rubia y lleva el pelo muy corto, peinado de lado, muy lacio y muy muy corto. Otro toque masculino. Sus ojos son oscuros, las cejas son más oscuras que el cabello. Lleva un vestido rojo, deslumbrantemente rojo, simple, de algodón, y bastante corto, hasta la mitad de los muslos. Sus piernas son sólidas, y lo parecen aún más sobre esos tacos de seis centímetros que mueve más como un dispositivo anatómico que como un accesorio de coquetería. La cara no muestra ningún tipo de emoción. Entre las cinco y las cinco y media deberán buscar a Jonas en Mayfair View. La dirección la mandó por mensaje al celular para que quede grabada. El marido se llama Ernesto. Está pensando que ella a las cuatro y media va a jugar al squash con Larry y Jenna como todos los jueves, que después ella tiene sauna, y que él a las cinco deberá estar en condiciones de dirigir el auto hasta Mayfair View, encontrar la casa cuya dirección hallará en su celular, conversar con Jonas en el viaje de vuelta, pensar qué hacer con la cena, preguntar a Jonas si tiene tarea. Ella llega a las siete menos cuarto.
-Squash con Larry y Jenna? Y él lo sabe? Recuerda la rutina de ella de los jueves? Y es squash con una mujer y un hombre? Son pareja Larry y Jenna?
-Sí, son casados.
-Con hijos?
-No.
-Y después del squash sauna? Y llegar a casa relajada, recién bañada, y no habiendo respondido el celular por más de dos horas? Notable.
-Es por eso que la inflexión de la voz cuando transmite a Ernesto la información sobre Jonas es tan importante. Eso y las palabras exactas escogidas. No debe parecer ni por un instante que ella dude de que su marido recuerde su rutina de los jueves. Ni de que su marido sepa qué día es. No debe parecer que ella está desafiándolo a inventar alguna excusa para no poder ir a Mayfair View y arruinarle el sauna. Tampoco debe parecer que le mandó la dirección al celular para que no la llame entre las cinco y las cinco y media preguntándole dónde buscar a Jonas. No debe sonar a un examen tipo “veamos si me escuchás cuando hablo, si me prestás la atención suficiente para no interrumpir más tarde el poco tiempo que tengo para mí”. Tampoco debe sonar ansiosa. No debe parecer que está dejando todo perfecto y arreglado porque de otra manera no podría ir a jugar squash con Larry y Jenna y después al sauna.
-Larry y Jenna también comparten el sauna?
-Qué tiene que ver eso? Tenés la fantasía de que Carla sea una mujer inexistente.
-Pero es que lo es. Viene de la cocina secándose las manos con un paño. Decime por ejemplo qué hace con el paño.
-El paño está limpio, todavía planchado. Ella seca sus manos con él y luego lo hace desaparecer. La cámara la muestra desde atrás, mientras ella viene por el pasillo secándose. Cuando cambia al living, desde atrás de Ernesto que está fumando marihuana, el paño no está más, desapareció, los giles van a pensar que es un error de continuidad, pero es ella que hace magia.
-Ves que no existe. Esa mujer no existe. Además le da instrucciones sobre el hijo a un marido drogado en un tono objetivo y sin acusaciones?
-Es mediodía. Para las cinco Ernesto va a estar en condiciones. Ella vino a almorzar con él. Él trabaja bastante en la casa. Es físico, profesor de la universidad, científico. Ella estudió Letras en Berlín, justo antes de caer el muro, y trabaja en una revista de actualidad.
-Ah, ella es alemana! De atrás del muro! Tipo extraterrestre. Te decía que era totalmente inexistente. Quién sabe cómo piensan las periodistas alemanas educadas en Letras en Berlín Oriental que viven con un físico argentino en Estados Unidos? Podés poner cualquier cosa en Carla que nadie se va a sorprender.
-OK. Entonces Carla es argentina, conoció a Ernesto en la UBA cuando ella apenas entraba, cuando hacía el ingreso para Arquitectura y Ernesto ya hacía el doctorado con Paniza.
-Con Paniza? Y consiguió llegar a profesor en Estados Unidos después de un doctorado con Paniza? Qué hacía? Corrosión?
-Corrosión, sí. Ahí aprendió un toco de química y después se copó con la química cuántica justo en el momento indicado. Un año después de conocer a Carla, ya de novios y recién defendida la tesis, le ofrecieron un posdoc en Princeton y fue para allá.
-Y Carla?
-La normal. Se quedó. Siguió estudiando. Cambió de idea y se pasó a enfermería. Dos años después tenía un diploma básico. Justo cuando Ernesto recibió la oferta de Stanford. Año noventa y nueve. Ernesto la invitó a vivir con él. Ella fue. Les gustó. Se casaron. Nació Jonas. Ya tiene diez años.
-Esa Carla es un misterio. Una chica como ella viniendo de la cocina con un vestido rojo y hablándole al marido con ese tono? Sin mantener el paño entre sus manos para remarcar que mientras él fumaba marihuana ella secaba los platos? Haciéndolo desaparecer mágicamente en un cambio de cámara? Una chica como ella yendo todos los jueves al sauna? Ella de qué trabaja?
-Seguís buscándole la arista extraordinaria. No te voy a dar el gusto. No es yuppie, ni alta ejecutiva, ni periodista ni atleta. Es una mujer como cualquier otra, trabaja en una clínica por un salario más o menos, tuvo que esforzarse mucho para revalidar su diploma en California y todavía está en período de prueba. Mientras Jonas era bebé no trabajaba, se quedaba con él y hacía cursos y trámites para poder entrar como residente de enfermería en algún hospital. Todas las tardes hablaba con su familia por teléfono. Todavía no existía Skype.
-Y la inseguridad? Y la depresión?
-Ernesto durante el día estaba poco en casa. Ella se sentía sola. Tenía días de mucha tristeza. Jonas no daba mucho trabajo. El departamento en Palo Alto era alquilado. Amoblado y decorado. No había mucho qué hacer. Algunos días, cuando Jonas tenía tres o cuatro meses, apenas se levantaba para atenderlo y luego cuando él dormía volvía a dormir, y pasaba todo el día así, en pijama, ocupada únicamente en lavar y secar ropa en el lava-secarropas y en preparar mamaderas. Ese podría considerarse un período de depresión. Cuando consiguió comenzar la residencia, y Jonas el jardín de infantes, pasó a estar más ocupada, con más cosas para estudiar y practicar. Hace tres años ya que trabaja en la clínica, a diez minutos de auto por la autopista, en Red Oaks.
-Y todo ese tiempo Ernesto dónde estaba?
-Vos ya sabés cómo es el sistema para los profesores jóvenes. Mucha presión para conseguir fondos del gobierno, para conseguir alumnos, para preparar materias, para hacerse conocido en el área. Algunos viajes a congresos. Ernesto nació en el sesenta y ocho. Cuando nació Jonas ya tenía treinta y dos años, ahora ya está con cuarenta y dos. Hasta conseguir el tenure en dos mil cinco tuvo que hacer muy bien los deberes, ya sabés cómo son acá. Podría haberse ido a Texas con tenure en dos mil cuatro, pero no quiso, justamente porque Carla acababa de conseguir la residencia. Además Stanford es Stanford y él quería ver si al final le ofrecían el puesto.
-Todavía te falta explicar mucho para que sea creíble que Carla venga con un vestido rojo desde la cocina, con el pelo rubio muy corto, con tacos de seis centímetros y piernas sólidas, con un paño de cocina en la mano que ella hace desaparecer en el camino, y mucho más para que sea creíble que transmite a Ernesto información concreta sobre Jonas mientras Ernesto fuma marihuana y la mira intoxicado escuchándola con atención desde la primera palabra, sabiendo que será innecesario que Carla repita o aclare nada, que no habrá tonos de duda, de reproche ni de desconfianza, y que Carla volverá recién bañada, con el mismo vestido rojo pero sin sostén, a las siete menos cuarto, que Jonas estará bañado también, habrá comida en la mesa, el sol se habrá puesto, la temperatura estará regulada automáticamente a un nivel agradable, y los tres conversarán sobre la última emisión de El Encantador de Perros.
-Sí. Todavía falta explicar mucho.
-No podía ser Jack Daniels en lugar de marihuana?
-Jack Daniels a mediodía? Pensalo bien.
-Cómo se llama ella?
-Tiene un nombre con un toque masculino. Carla, se llama Carla. Es rubia y lleva el pelo muy corto, peinado de lado, muy lacio y muy muy corto. Otro toque masculino. Sus ojos son oscuros, las cejas son más oscuras que el cabello. Lleva un vestido rojo, deslumbrantemente rojo, simple, de algodón, y bastante corto, hasta la mitad de los muslos. Sus piernas son sólidas, y lo parecen aún más sobre esos tacos de seis centímetros que mueve más como un dispositivo anatómico que como un accesorio de coquetería. La cara no muestra ningún tipo de emoción. Entre las cinco y las cinco y media deberán buscar a Jonas en Mayfair View. La dirección la mandó por mensaje al celular para que quede grabada. El marido se llama Ernesto. Está pensando que ella a las cuatro y media va a jugar al squash con Larry y Jenna como todos los jueves, que después ella tiene sauna, y que él a las cinco deberá estar en condiciones de dirigir el auto hasta Mayfair View, encontrar la casa cuya dirección hallará en su celular, conversar con Jonas en el viaje de vuelta, pensar qué hacer con la cena, preguntar a Jonas si tiene tarea. Ella llega a las siete menos cuarto.
-Squash con Larry y Jenna? Y él lo sabe? Recuerda la rutina de ella de los jueves? Y es squash con una mujer y un hombre? Son pareja Larry y Jenna?
-Sí, son casados.
-Con hijos?
-No.
-Y después del squash sauna? Y llegar a casa relajada, recién bañada, y no habiendo respondido el celular por más de dos horas? Notable.
-Es por eso que la inflexión de la voz cuando transmite a Ernesto la información sobre Jonas es tan importante. Eso y las palabras exactas escogidas. No debe parecer ni por un instante que ella dude de que su marido recuerde su rutina de los jueves. Ni de que su marido sepa qué día es. No debe parecer que ella está desafiándolo a inventar alguna excusa para no poder ir a Mayfair View y arruinarle el sauna. Tampoco debe parecer que le mandó la dirección al celular para que no la llame entre las cinco y las cinco y media preguntándole dónde buscar a Jonas. No debe sonar a un examen tipo “veamos si me escuchás cuando hablo, si me prestás la atención suficiente para no interrumpir más tarde el poco tiempo que tengo para mí”. Tampoco debe sonar ansiosa. No debe parecer que está dejando todo perfecto y arreglado porque de otra manera no podría ir a jugar squash con Larry y Jenna y después al sauna.
-Larry y Jenna también comparten el sauna?
-Qué tiene que ver eso? Tenés la fantasía de que Carla sea una mujer inexistente.
-Pero es que lo es. Viene de la cocina secándose las manos con un paño. Decime por ejemplo qué hace con el paño.
-El paño está limpio, todavía planchado. Ella seca sus manos con él y luego lo hace desaparecer. La cámara la muestra desde atrás, mientras ella viene por el pasillo secándose. Cuando cambia al living, desde atrás de Ernesto que está fumando marihuana, el paño no está más, desapareció, los giles van a pensar que es un error de continuidad, pero es ella que hace magia.
-Ves que no existe. Esa mujer no existe. Además le da instrucciones sobre el hijo a un marido drogado en un tono objetivo y sin acusaciones?
-Es mediodía. Para las cinco Ernesto va a estar en condiciones. Ella vino a almorzar con él. Él trabaja bastante en la casa. Es físico, profesor de la universidad, científico. Ella estudió Letras en Berlín, justo antes de caer el muro, y trabaja en una revista de actualidad.
-Ah, ella es alemana! De atrás del muro! Tipo extraterrestre. Te decía que era totalmente inexistente. Quién sabe cómo piensan las periodistas alemanas educadas en Letras en Berlín Oriental que viven con un físico argentino en Estados Unidos? Podés poner cualquier cosa en Carla que nadie se va a sorprender.
-OK. Entonces Carla es argentina, conoció a Ernesto en la UBA cuando ella apenas entraba, cuando hacía el ingreso para Arquitectura y Ernesto ya hacía el doctorado con Paniza.
-Con Paniza? Y consiguió llegar a profesor en Estados Unidos después de un doctorado con Paniza? Qué hacía? Corrosión?
-Corrosión, sí. Ahí aprendió un toco de química y después se copó con la química cuántica justo en el momento indicado. Un año después de conocer a Carla, ya de novios y recién defendida la tesis, le ofrecieron un posdoc en Princeton y fue para allá.
-Y Carla?
-La normal. Se quedó. Siguió estudiando. Cambió de idea y se pasó a enfermería. Dos años después tenía un diploma básico. Justo cuando Ernesto recibió la oferta de Stanford. Año noventa y nueve. Ernesto la invitó a vivir con él. Ella fue. Les gustó. Se casaron. Nació Jonas. Ya tiene diez años.
-Esa Carla es un misterio. Una chica como ella viniendo de la cocina con un vestido rojo y hablándole al marido con ese tono? Sin mantener el paño entre sus manos para remarcar que mientras él fumaba marihuana ella secaba los platos? Haciéndolo desaparecer mágicamente en un cambio de cámara? Una chica como ella yendo todos los jueves al sauna? Ella de qué trabaja?
-Seguís buscándole la arista extraordinaria. No te voy a dar el gusto. No es yuppie, ni alta ejecutiva, ni periodista ni atleta. Es una mujer como cualquier otra, trabaja en una clínica por un salario más o menos, tuvo que esforzarse mucho para revalidar su diploma en California y todavía está en período de prueba. Mientras Jonas era bebé no trabajaba, se quedaba con él y hacía cursos y trámites para poder entrar como residente de enfermería en algún hospital. Todas las tardes hablaba con su familia por teléfono. Todavía no existía Skype.
-Y la inseguridad? Y la depresión?
-Ernesto durante el día estaba poco en casa. Ella se sentía sola. Tenía días de mucha tristeza. Jonas no daba mucho trabajo. El departamento en Palo Alto era alquilado. Amoblado y decorado. No había mucho qué hacer. Algunos días, cuando Jonas tenía tres o cuatro meses, apenas se levantaba para atenderlo y luego cuando él dormía volvía a dormir, y pasaba todo el día así, en pijama, ocupada únicamente en lavar y secar ropa en el lava-secarropas y en preparar mamaderas. Ese podría considerarse un período de depresión. Cuando consiguió comenzar la residencia, y Jonas el jardín de infantes, pasó a estar más ocupada, con más cosas para estudiar y practicar. Hace tres años ya que trabaja en la clínica, a diez minutos de auto por la autopista, en Red Oaks.
-Y todo ese tiempo Ernesto dónde estaba?
-Vos ya sabés cómo es el sistema para los profesores jóvenes. Mucha presión para conseguir fondos del gobierno, para conseguir alumnos, para preparar materias, para hacerse conocido en el área. Algunos viajes a congresos. Ernesto nació en el sesenta y ocho. Cuando nació Jonas ya tenía treinta y dos años, ahora ya está con cuarenta y dos. Hasta conseguir el tenure en dos mil cinco tuvo que hacer muy bien los deberes, ya sabés cómo son acá. Podría haberse ido a Texas con tenure en dos mil cuatro, pero no quiso, justamente porque Carla acababa de conseguir la residencia. Además Stanford es Stanford y él quería ver si al final le ofrecían el puesto.
-Todavía te falta explicar mucho para que sea creíble que Carla venga con un vestido rojo desde la cocina, con el pelo rubio muy corto, con tacos de seis centímetros y piernas sólidas, con un paño de cocina en la mano que ella hace desaparecer en el camino, y mucho más para que sea creíble que transmite a Ernesto información concreta sobre Jonas mientras Ernesto fuma marihuana y la mira intoxicado escuchándola con atención desde la primera palabra, sabiendo que será innecesario que Carla repita o aclare nada, que no habrá tonos de duda, de reproche ni de desconfianza, y que Carla volverá recién bañada, con el mismo vestido rojo pero sin sostén, a las siete menos cuarto, que Jonas estará bañado también, habrá comida en la mesa, el sol se habrá puesto, la temperatura estará regulada automáticamente a un nivel agradable, y los tres conversarán sobre la última emisión de El Encantador de Perros.
-Sí. Todavía falta explicar mucho.
-No podía ser Jack Daniels en lugar de marihuana?
-Jack Daniels a mediodía? Pensalo bien.
sábado, 31 de julho de 2010
Folha verde
(explicitamente não dedicado a Macu)
Meio melão, um melão,
um papelão de embalagem,
uma miragem com tuas pernas,
teus quadrís, teu boné,
você devia cantar, tocar músicas,
o banjo, talvez,
fazer hipismo, pintura abstrata, conceptual,
virar crocodilo, caranguejo, fazer jejum
pelos pobres, pelos oprimidos,
ter um filho, ter dois,
escolher as roupinhas deles, sem que sejam as mais caras,
nem do estilo que sua mãe gosta,
ou que sejam,
você devia chorar de impotência,
de fome, de dor,
de raiva contra Deus, que promete e não dá,
devia perder,
perder, perder, e perder ainda,
aprender como é ficar esperando,
antecipando o último lance,
aquele em que sempre se perde e se descobre que todas, cada uma das decisões tomadas até lá foram erradas,
você devia sentir aquilo tanto tempo que chegasse a se acostumar,
a descobrir que não é tão ruim assim, que chegasse a sentir ternura por você própria, chegasse a sentir tristeza por você e visse que a vida não faz sentido,
tango azedo, vinho de pedra, ostra muda,
é igual viver ou morrer,
sentisse pela primera vez aquela filosófica acidez, aquele cansaço,
porquê não morrer agora?
por-quê viver agora?
e sentido aquilo saísse à rua, para dar uma olhada em torno,
procurando uma folha de árvore, meio seca, machucada,
que caiu e vai morrer, mas ainda vive,
ainda vive mas vai morrer,
sem pressa,
e porém, aquela folha viva que vai morrer é como se já estivesse morta,
faz parte das mortas,
é contada entre as mortas,
é levada para a planta de reciclagem no caminhão das folhas mortas.
Ela é a folha mais nova daquela turma,
ela vai apodrecer com elegância...
Mas estávamos falando de você, cansada, vencida, cansada de sentir raiva pela injustiça de a vida ser tão cruel com você,
especialmente com você,
e até pensando que porquê não com você,
afinal...
e assim,
em íntimo contato com aquela triste e matemática verdade,
saísse à rua procurando uma folha que caiu da árvore ainda verde-viva e que vai morrer estando morta,
procurando-a para sentir uma empatia, para solidarizar, para compartilhar um brilho vegetal desamparado,
e que saindo à rua assim não achasse nenhuma daquelas folhas no chão,
e que em um instante de desatino quase cortasse uma de uma das árvores da avenida,
nossa,
que loucura,
quase matasse, condenasse a uma inocente folha a uma lenta morte de morta-viva,
só por ter alguém com quem sentir empatia,
intimidade,
aquele desesperado silêncio que chamamos de amor,
estou romântico hoje,
agora me perdi,
a ideia era que você, naquele estado, com aquela vulnerabilidade que vem da sabedoria,
não achasse folha verde nenhuma no chão, senão que me achasse, a mim, na rua,
uma noite dessas,
dessas nas quais acredito que esse mundo não é para mim,
que só consigo errar,
até quando paro, mostro meu jogo, e peço ajuda desamparado.
Me achasse uma dessas noites e entrecruzasse fibras comigo.
(ps: se Macu perguntar porquê não dedicado a ela, o mundo é cruel demais.)
Meio melão, um melão,
um papelão de embalagem,
uma miragem com tuas pernas,
teus quadrís, teu boné,
você devia cantar, tocar músicas,
o banjo, talvez,
fazer hipismo, pintura abstrata, conceptual,
virar crocodilo, caranguejo, fazer jejum
pelos pobres, pelos oprimidos,
ter um filho, ter dois,
escolher as roupinhas deles, sem que sejam as mais caras,
nem do estilo que sua mãe gosta,
ou que sejam,
você devia chorar de impotência,
de fome, de dor,
de raiva contra Deus, que promete e não dá,
devia perder,
perder, perder, e perder ainda,
aprender como é ficar esperando,
antecipando o último lance,
aquele em que sempre se perde e se descobre que todas, cada uma das decisões tomadas até lá foram erradas,
você devia sentir aquilo tanto tempo que chegasse a se acostumar,
a descobrir que não é tão ruim assim, que chegasse a sentir ternura por você própria, chegasse a sentir tristeza por você e visse que a vida não faz sentido,
tango azedo, vinho de pedra, ostra muda,
é igual viver ou morrer,
sentisse pela primera vez aquela filosófica acidez, aquele cansaço,
porquê não morrer agora?
por-quê viver agora?
e sentido aquilo saísse à rua, para dar uma olhada em torno,
procurando uma folha de árvore, meio seca, machucada,
que caiu e vai morrer, mas ainda vive,
ainda vive mas vai morrer,
sem pressa,
e porém, aquela folha viva que vai morrer é como se já estivesse morta,
faz parte das mortas,
é contada entre as mortas,
é levada para a planta de reciclagem no caminhão das folhas mortas.
Ela é a folha mais nova daquela turma,
ela vai apodrecer com elegância...
Mas estávamos falando de você, cansada, vencida, cansada de sentir raiva pela injustiça de a vida ser tão cruel com você,
especialmente com você,
e até pensando que porquê não com você,
afinal...
e assim,
em íntimo contato com aquela triste e matemática verdade,
saísse à rua procurando uma folha que caiu da árvore ainda verde-viva e que vai morrer estando morta,
procurando-a para sentir uma empatia, para solidarizar, para compartilhar um brilho vegetal desamparado,
e que saindo à rua assim não achasse nenhuma daquelas folhas no chão,
e que em um instante de desatino quase cortasse uma de uma das árvores da avenida,
nossa,
que loucura,
quase matasse, condenasse a uma inocente folha a uma lenta morte de morta-viva,
só por ter alguém com quem sentir empatia,
intimidade,
aquele desesperado silêncio que chamamos de amor,
estou romântico hoje,
agora me perdi,
a ideia era que você, naquele estado, com aquela vulnerabilidade que vem da sabedoria,
não achasse folha verde nenhuma no chão, senão que me achasse, a mim, na rua,
uma noite dessas,
dessas nas quais acredito que esse mundo não é para mim,
que só consigo errar,
até quando paro, mostro meu jogo, e peço ajuda desamparado.
Me achasse uma dessas noites e entrecruzasse fibras comigo.
(ps: se Macu perguntar porquê não dedicado a ela, o mundo é cruel demais.)
Metamorfose
(dedicado a Macu)
Hace un tiempo, un día, desperté convertido en un horrible insecto. No, no es chiste a ver si leíste a Kafka. Me había convertido en un insecto en serio! Pero la apariencia exterior no había cambiado. El interior era distinto. El olfato era mucho más sensible! Y más tosco también. Tipo que sentía los olores de a uno por vez, violentos, de a uno por vez. Sin sensibilidad para las combinaciones y matices. De hecho, me vino el gusto por las pinturas de Matisse. No sé qué período. Porque con los colores pasaba lo mismo. Me hice adicto al arte contemporánea. En blanco y negro y cuanto más conceptual mejor! Bueno, eso fue medio en chiste, pero de verdad mis sentidos se transformaron, como los del Hombre Araña. Yo estoy convencido de que también mis órganos se transformaron, se hicieron más fibrosos y turgentes. Tipo "V", en serio, tipo esa serie "V" que son como lagartos por dentro. Pero por dentro yo no me convertí en lagarto. Tampoco tanto. No tanto. Pero suficiente para cambiarme de especie. Debe de haber habido cambios hormonales. Las sensaciones eran diferentes. Había perdido la capacidad de sentir afecto, amor. El mundo se me había vuelto más práctico. Una vez en la radio escuché una entrevista a una mujer que es autista. Autista y graduada universitaria, con posgrado, doctorado creo, y con varios libros escritos. Una historia alucinante la de aquella mujer. La madre siempre le dijo que ella era diferente, sin duda, pero PARA MEJOR. La hija se desarrolló hasta el máximo de su potencial, mejor imposible. Y su desarrollo resultó ser solamente intelectual, casi que mineral, y penetrante como para ser ella misma consciente de su incapacidad para sentir afecto, e incluso para decirlo públicamente sin un atisbo de emoción. Uno no puede dejar de ver la ironía que el destino le jugó a aquella madre, quizás por ella haber hecho a su hija desafiarlo. Además de no sentir afecto, esta mujer contaba tener una memoria en imágenes. Podía mirar una escena y, si era necesario, volver más tarde a aquella imagen y escudriñarle los detalles. Una genia la autista. A mí la transformación no me había hecho más inteligente. Pero el mundo me importaba tan poco... Tipo sala de juegos, apenas un recurso para conseguir estímulos. No le dije a nadie en el momento. Al principio disimulé que no era un insecto, que era el mismo. A veces lloraba como si sintiera en un intento arrebatado de sentir que sentía. Con mis nuevos sentidos el mundo también era diferente, todo de colores chillones, sin gracia en casi nada. Las conversaciones de los otros... qué cosa vacía, vaga, mezquina, venal... También estoy convencido de que aquella misma noche gran parte de mi familia, de mis amigos, de mis colegas, se habían también convertido en insectos y disimulaban, igual que hacía yo. Para empezar, mi mujer, je je. Pero esa es otra historia, que tal vez contaré otro día.
(p.s.: se Macu perguntar porquê Macu, sou vidente.)
Hace un tiempo, un día, desperté convertido en un horrible insecto. No, no es chiste a ver si leíste a Kafka. Me había convertido en un insecto en serio! Pero la apariencia exterior no había cambiado. El interior era distinto. El olfato era mucho más sensible! Y más tosco también. Tipo que sentía los olores de a uno por vez, violentos, de a uno por vez. Sin sensibilidad para las combinaciones y matices. De hecho, me vino el gusto por las pinturas de Matisse. No sé qué período. Porque con los colores pasaba lo mismo. Me hice adicto al arte contemporánea. En blanco y negro y cuanto más conceptual mejor! Bueno, eso fue medio en chiste, pero de verdad mis sentidos se transformaron, como los del Hombre Araña. Yo estoy convencido de que también mis órganos se transformaron, se hicieron más fibrosos y turgentes. Tipo "V", en serio, tipo esa serie "V" que son como lagartos por dentro. Pero por dentro yo no me convertí en lagarto. Tampoco tanto. No tanto. Pero suficiente para cambiarme de especie. Debe de haber habido cambios hormonales. Las sensaciones eran diferentes. Había perdido la capacidad de sentir afecto, amor. El mundo se me había vuelto más práctico. Una vez en la radio escuché una entrevista a una mujer que es autista. Autista y graduada universitaria, con posgrado, doctorado creo, y con varios libros escritos. Una historia alucinante la de aquella mujer. La madre siempre le dijo que ella era diferente, sin duda, pero PARA MEJOR. La hija se desarrolló hasta el máximo de su potencial, mejor imposible. Y su desarrollo resultó ser solamente intelectual, casi que mineral, y penetrante como para ser ella misma consciente de su incapacidad para sentir afecto, e incluso para decirlo públicamente sin un atisbo de emoción. Uno no puede dejar de ver la ironía que el destino le jugó a aquella madre, quizás por ella haber hecho a su hija desafiarlo. Además de no sentir afecto, esta mujer contaba tener una memoria en imágenes. Podía mirar una escena y, si era necesario, volver más tarde a aquella imagen y escudriñarle los detalles. Una genia la autista. A mí la transformación no me había hecho más inteligente. Pero el mundo me importaba tan poco... Tipo sala de juegos, apenas un recurso para conseguir estímulos. No le dije a nadie en el momento. Al principio disimulé que no era un insecto, que era el mismo. A veces lloraba como si sintiera en un intento arrebatado de sentir que sentía. Con mis nuevos sentidos el mundo también era diferente, todo de colores chillones, sin gracia en casi nada. Las conversaciones de los otros... qué cosa vacía, vaga, mezquina, venal... También estoy convencido de que aquella misma noche gran parte de mi familia, de mis amigos, de mis colegas, se habían también convertido en insectos y disimulaban, igual que hacía yo. Para empezar, mi mujer, je je. Pero esa es otra historia, que tal vez contaré otro día.
(p.s.: se Macu perguntar porquê Macu, sou vidente.)
sábado, 3 de julho de 2010
Julieta me voy
Me voy
Julieta Venegas
Porque no supiste entender a mi corazón
lo que había en él porque no tuviste el valor de ver quién soy
porque no escuchas lo que está tan cerca de tí
sólo el ruido de afuera y yo
que estoy a un lado desaparezco para tí
No voy a llorar y decir que no merezco esto
porque es probable que lo merezco pero no lo quiero
por eso me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós me despido de tí
Porque sé que me espera algo mejor
alguien que sepa darme amor
de ese que endulza la sal y hace que salga el sol
yo que pensé nunca me iría de tí
que es amor del bueno de toda la vida
pero hoy entendí que no hay suficiente para los dos
No voy a llorar y decir que no merezco esto
porque es probable que lo merezco pero no lo quiero
por eso me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
que lástima pero adiós me despido de tí
Me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí
y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí
y me voy
Julieta Venegas
Porque no supiste entender a mi corazón
lo que había en él porque no tuviste el valor de ver quién soy
porque no escuchas lo que está tan cerca de tí
sólo el ruido de afuera y yo
que estoy a un lado desaparezco para tí
No voy a llorar y decir que no merezco esto
porque es probable que lo merezco pero no lo quiero
por eso me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós me despido de tí
Porque sé que me espera algo mejor
alguien que sepa darme amor
de ese que endulza la sal y hace que salga el sol
yo que pensé nunca me iría de tí
que es amor del bueno de toda la vida
pero hoy entendí que no hay suficiente para los dos
No voy a llorar y decir que no merezco esto
porque es probable que lo merezco pero no lo quiero
por eso me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
que lástima pero adiós me despido de tí
Me voy qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí
y me voy
qué lástima pero adiós
me despido de tí
y me voy
Assinar:
Postagens (Atom)